lunes, 22 de agosto de 2016

Rio 2016: Para el recuerdo

Los Juegos Olímpicos de Rio 2016 llegaron a su fin y todos sus fanáticos estamos acongojados. Podemos, igual, quedarnos con la satisfacción que fueron unos Juegos Olímpicos maravillosos. Los mejores en 68 años.

La nostalgia de levantarse este lunes, prender la tele y no poder empaparse de esencia olímpica está, seguramente, avasallando a todo aquel enfermo de deporte que haya en la faz de la Tierra. También aseguro que son muchísimos más los "nuevos enfermos", ya que, al ser la organización de una cita olímpica cada cuatro años, permite que nuevas generaciones vayan mimetizándose de este espíritu a medida que van pasando las ediciones. Es un sentimiento que produce plenitud cuando se celebra la Ceremonia de Apertura y un vacío absoluto cuando se "festeja" la Ceremonia de Clausura. 

Los seguidores del movimiento olímpico sabemos que no tenemos que esperar cuatro años para volver a vivir una cita como esta. Basta con tratar de suplantar el evento máximo del deporte mundial de verano con su "primo" de invierno (a celebrarse en 2018), su "pariente lejano" panamericano (tendrá lugar en 2019) o hasta nos podemos dar el lujo de recibir a su "nieto olímpico" durante los Juegos de la Juventud en nuestra capital dentro de casi dos años. Podemos desviar el foco de atención a estos eventos, siempre respetando la jerarquía que el futuro Tokio 2020 estará por encima de todos y sabiendo que PyeongChang 2018, Buenos Aires 2018 y Lima 2019 serán solo bienintencionadas excusas.

Rio 2016 dejó un saldo bellísimo, comparable con otros Juegos contemporáneos pero con el tenor de ser los que mejor resultado le dejaron a la legión argentina en los últimos 68 años. Para los "criticones" servirá de mechero el hecho de que se ganaron la misma cantidad de medallas que hace cuatro años, cuando los periodistas criticamos con razón y un poco de desmesura el flojo desempeño olímpico, culpando si se quiere a los dirigentes más que a los atletas (soy partidario de que estos últimos nunca tienen la culpa al cien por ciento de sus malos resultados). Lo cierto es que no solo se completó un Juego Olímpico lleno de argentinos en las tribunas como nunca había pasado antes, sino que esa idéntica cosecha de metales de Londres 2012 (cuatro) fueron las mejores en más de medio siglo. El 75 por ciento de las preseas conseguidas por nuestra delegación fueron de oro, algo que jamás había sucedido antes. También podemos alegar que fueron únicos los Juegos de Rio porque por única vez en la historia, el himno argentino sonó en un podio el primer día de competencia (gracias a la enorme Paula Pareto).

Quién no se fanatizó con el tenis después de la primera jornada? Me animo a decir que todos. Todos los argentinos creíamos sinceramente que habíamos vuelto atrás. Habíamos viajado en el tiempo. Creíamos que estabamos de nuevo en 2011, cuando Juan Martín del Potro se podía regocijar semana tras semana luego de ganarle a un Top 10 y sabiendo de que eso era algo altamente probable. Lo cierto es que la actualidad del tenis argentino (por lo menos lo que intuíamos antes de los JJOO) era pobre y no levantaba muchas esperanzas, sobre todo luego de ver el sorteo de Rio. Del Potro vs Djokovic; Delbonis vs Nadal; Pella vs Kohlschreiber; Mónaco vs Basic (si pasaba, tocaba Murray). El panorama era atroz. Solo podíamos esperar algo de las parejas de dobles. Pero esa desesperanza y falta de optimismo generalizado se dio vuelta luego de aquel 7-6, 7-6 del tandilense ante el número uno del mundo. Ahí empezamos a creer. Y ese convencimiento de que lo de Londres era posible fue más fuerte que la misma realidad. Del Potro no igualó su registro de hacía cuatro años antes (cuando era uno de los mejores jugadores del mundo) sino que lo superó, ganando la medalla de plata. Y todo tras superar a Djokovic y Nadal, además de haber luchado palmo a palmo con Andy Murray. Todos gritamos "Y pegue, Delpo, pegue". Nadie recordó las despiadadas operaciones de muñeca. Volvió el Delpo que pega y sonrie.

Si te acercabas a la calle Florida, una tarde previa a los Juegos y preguntabas "¿Quién crees que puede traer una medalla de oro?" a cualquier persona que pasara, posiblemente la respuesta hubiera sido "Las Leonas". Algunos (como yo) podrían haber depositado una confianza injustificada al seleccionado de futbol, pero ni uno ni otro pudieron demostrar buen juego y se volvieron rápido y, solo el seleccionado femenino de hockey, con un diploma olímpico. Nadie te hubiese respondido "Los Leones", sin embargo, fueron el equipo argentino más sólido durante todo el torneo. Fueron a buscar el diploma, lo consiguieron. La medalla, lo consiguieron. El oro. Y lo consiguieron. Posiblemente estemos frente a un equipo inigualable dentro del universo del hockey masculino en nuestro país y dotado por un cuerpo técnico de la máxima cálidad, liderado por el gran Carlos Retegui. Los Leones, esa selección que, a la hora de los favoritos no superaba al voley masculino, a Ginóbili y sus amigos y ni siquiera al deplorable equipo de fútbol, callaron bocas, trabajaron como nadie, se sacrificaron y trajeron la última medalla de la delegación a nuestro país. Y encima, de oro. Nada más que pedir.

Cuarenta y tres años. En la vida de un deportista es sinónimo de retiro. Y si no, si todavía se tiene nafta en el tanque, nadie diría que ese deportista se pudiera clasificar a un Juego Olímpico. Y si clasificara con 43 años a uno, nadie pondría las manos en el fuego por él, apostando que ganaría una medalla. Y si ganara una medalla, nadie apostaría que ganaría la de oro. ¿Y qué pasaría con esa gente si el "anciano" de 43 años ganara la medalla de oro, aun así compitiendo con atletas 20 años más joven? Esta peripecia la vivimos hace ocho años, cuando el precioso título de Juan Curuchet y Walter Perez en la prueba Madison de ciclismo tomó forma y confirmó el primero de los dos títulos olímpicos en Beijing 2008 (el otro, el equipo de fútbol). Con 43 años, Curuchet había dado claras muestras de que la vejez, si viene con sacrificio y entrega, es más fuerte que cualquier juventud. Y qué podría decir Santiago Lange al respecto. Seguro avalaría mi teoría. Superó por más de una década el registro del ciclista marplatense y con 54 años y un pulmón menos a causa de la recuperación de un cáncer alojado en aquel órgano, se convirtió en el campeón olímpico argentino más significativo de la historia. 

En fin, los Juegos de Rio serán los Juegos del recuerdo de que Argentina copó las tribunas, festejó títulos impensados y vibró al son del espíritu olímpico.No importa que nuestro país esté sumido en una crisis de infraestructura en materia deportiva o no, sufra una crisis económica o no. El hecho de que siempre estaremos condenados a no ganar más de seis medallas olímpicas por edición, no tiene que servir de melancolía, nos tiene que ayudar a reconocer que es el lugar que ocupamos orgullosamente dentro del olimpismo y además, nos permite ilusionarnos con romper tal maleficio. No podemos, igual, dejar de reconocer el esfuerzo y el trabajo de aquellos que se ganan el derecho a estar ahí: los atletas. Si no fuese por su dedicación, Argentina se volvería siempre como en Montreal 1976 o Los Ángeles 1984: sin ningún metal colgado.

¿Nos vemos en Tokio 2020? Para nada. A prepararse que Rio 2016 no terminó. El 7 de septiembre estaremos de vuelta con los Juegos Paralímpicos.

Franco López Larrañaga

domingo, 14 de agosto de 2016

Ganar perdiendo

De esto se trata, de no bajar los brazos. Del Potro, medallista de plata

Hace unos días, decíamos que Del Potro era un kraken que resurgía de las cenizas para alzarse con una victoria épica ante el número uno del mundo. Hoy decimos que se convierte definitivamente en leyenda, al ganar su segunda medalla olímpica.

La semana de su vida. Un tenista que había pensado no seguir jugando al tenis. Que hace unos meses se entrenaba solamente con el kinesiólogo y que tuvo que enfrentar distintas intervenciones quirúrgicas en su muñeca izquierda que no le permitía volver al ruedo.

En 2012, en La Catedral, en Wimbledon, conseguía una victoria histórica ante Novak Djokovic que le daba su primera medalla olímpica (de bronce). Cuatro años más tarde, cuando la olimpiada (periodo entre Juego Olímpico y Juego Olímpico) no le fue para nada grata, él se encargó de desmitificar rumores y de callar bocas que lo acosaban a la distancia. Que ironía, tenía que debutar ante el mismo rival con el que había cerrado su participación en Londres: Novak Djokovic. De esta batalla ya hablamos con anterioridad. El partido que no podía ganar, lo ganó. Y el camino siguió con grandes tormentos, algunos esperados y otros no tanto.

Primero llegó Joao Sousa. El portugués le sacó el primer set del torneo a un Del Potro que, pese a la adversidad y a haber vuelto a jugar solo quince horas después de haber cerrado el partido ante el serbio, pudo sacar chapa de medallista olímpico y se impuso en casi dos horas de juego.

Mas tarde, le tocaba el turno a un jóven japonés llamado Taro Daniel, verdugo en Rio de Jack Sock y Kyle Edmund. Del Potro arrancaba bien, sólido y determinante, pero algo en el quinto game lo molestó y jugó condicionado todo el primer set, que perdió en tie-break. Luego, le tiró toda la experiencia encima al oriental y lo venció 6-7, 6-1 y 6-2.

El tandilense accedía a cuartos de final, donde le tocaba con el español Roberto Bautista Agut, uno de los nuevos talentos del tenis hispano. Agut también lo extenuó a Del Potro, pero este, con una estirpe propia de un ídolo, sacó el partido adelante con solvencia y soltura. En 2 horas y 11 minutos de juego, Argentina metía inesperadamente a un representante en semifinales. Del Potro ganaba 7-5 y 7-6,

En semifinales, como corresponde, siempre toca bailar con una muy fea, y esta no fue la excepción. Lo esperaba Rafael Nadal, verdugo del argentino en el torneo de dobles y flamante campeón olímpico en esa modalidad, compartida con su compañero y amigo Marc López. Es muy dificil explicar y resumir un partido que es a tres sets y dura más de tres horas. Lo que sí me animo a decir es que es complicado encontrar un partido de tenis tan intenso como ese. Pudo ser de Nadal, fue de Del Potro. El resultado final indica un 5-7, 6-4 y 7-6 y el acceso a las puertas de la gloria para el argentino. Una nueva medalla en el Juego Olímpico más inesperado de todos.

La final fue una auténtica final, aunque con un condimento agrio. ¿Por qué el olimpismo se rehúsa a quitar ese fatídico "quinto set largo" en la final masculina? ¿Acaso seguimos en la época de Fred Perry y los partidos con 80% slice? Esos tiempos ya pasaron, los Grand Slams se adaptaron (en gran medida) pero el COI no se decide si quitarlos o dejarlos. Y ante la duda, mejor no tocar nada.

Del Potro llegaba jugando un acumulado de casi 12 horas (solo contando sus partidos en singles) y aun así, tuvo que someterse al martirio de los cinco sets. Y enfrente estaba el campeón defensor, Andy Murray, uno de los mejores de la temporada. Fue un duelo eterno de más de cuatro horas donde se vivió clima de final y los protagonistas estuvieron a un nivel más que acorde con la definición. El británico se quedó con el partido, el torneo y la medalla dorada al triunfar por 7-5, 4-6, 6-2 y 7-5. Los altos cargos del Comité Olímpico Internacional deberán rever la modalidad de la final, porque no solo Del Potro (que acumuló casi 16 horas de juego solo en singles) terminó exhausto, sino también el propio Murray dio su último respiro en la cancha.

En fin, el mejor del torneo, justamente, se llevó el oro, pero en todos nuestros corazones queda el inolvidable espíritu olímpico de aquel monstruo del deporte que significa Juan Martín del Potro, que en un Juego Olímpico que venía a disfrutar y que el sorteo lo mortificó, supo lograr lo imposible: una medalla que festejó todo el país y que ganó perdiendo.

Franco López Larrañaga


miércoles, 10 de agosto de 2016

Crónica de una muerte anunciada

La desazón primó por sobre el talento. Argentina eliminada

Como era de esperarse, los "gordos del escritorio" destrozaron, una vez más, el fútbol argentino. Esta vez con efecto tardío. La hecatombe que parece no tener fin, no tuvo epicentro en Brasilia con la derrota del Sub-23, sino en Viamonte 1366, y hace unos meses atrás.

¿Quién le iba a pedir algo a esta selección amorfa, debilitada y tan endeble como la asociación que que la regula? Con suerte y con algunos méritos, como el de Julio Olarticoechea, Argentina renunció a la posibilidad vergonzosa de no ir a los Juegos Olímpicos. Armó un plantel con lo que pudo, tuvo y le dieron. Comenzó los entrenamiento con solo ocho jugadores. Se preparó a contrarreloj, con un viaje a Norteamérica para jugar unos partidos amistosos en el medio y con la incertidumbre a flor de piel.

Si un equipo no cedía a sus jugadores, otros no cedían a los suyos. Con esta realidad, ¿cómo convences a las potencias de Europa para que dejen viajar a sus figuras como Dybala o Icardi? Argentina vivió de milagro durante estos últimos años. "Nada bien" significa ningún resultado positivo. Es elemental, si un edificio se empieza a construir por su techo, nada va a resultar productivo. Las "obras" de AFA son lo mismo. El "no hacer" corresponde a malos rendimientos. Como se mencionó en la transmisión del empate de hoy entre Argentina y Honduras, que eliminó al seleccionado de los Juegos Olimpicos, "En Argentina dependemos de milagros". Y tiene razón Ariel Senosiain. Argentina llegó a tres finales consecutivas (dos en Copa América y una mundial) por milagros. Milagros individuales. La magia de Messi y alguna que otra habilidad propia de Mascherano, Lavezzi, Di María y demás. Pero nunca se hicieron las cosas para que se mereciera institucionalmente llegar a conseguir esos logros.

Crónica de una muerte anunciada, no el seleccionado Sub-23 que cayó en Brasil y quedó eliminado del Juego Olímpico, ese que lo había visto de color dorado tanto en Atenas 2004 como en Beijing 2008. Crónica de una muerte anunciada, no los jugadores que conformaron el plantel que viajó a Río, porque aunque tuvo graves problemas en defensa y en concreción de jugadas claras de gol, está compuesto por jugadores de gran cálidad técnica, de los cuales es muy posible que algunos participen del Seleccionado Mayor en unos años. Crónica de una muerte anunciada, no el cuerpo técnico liderado por Julio Olarticoechea, porque aunque no pudo ensamblar un buen equipo, ni supo mostrar sus cualidades y plasmarlas en la cancha, se hizo cargo de un fierro caliente (el más caliente de todos) y dio la cara en el momento que ninguno, incluido los divos del fútbol argentino como Simeone, Bielsa y Sampaoli, quiso tomar las riendas de esta carreta sin ruedas que significa la selección nacional de fútbol. Crónica de una muerte anunciada, SI al fútbol argentino en general y causado por los mal llamados dirigentes que lucran con la desgracia deportiva, por los tacaños que presiden clubes y que solo buscan el beneficio personal, por los amarretes del deporte que se regocijan frente a las cámaras pero cuando tienen que depositar 75 votos en una urna, depositan 76, por los mafiosos que pregonan el "se hace como yo digo o no se hace". 

Si el fútbol, de ahora en más va a ser eso, permitanme disentir con la "opinión del pueblo" y decir que es totalmente meritorio que hallamos quedado afuera de la lucha por medallas en estos Juegos Olímpicos y que un evento de trascendencia mundial como el Mundial de Rusia 2018 no tiene por qué tener entre sus participantes a una asociación tan vacía de ética, moral y resguardo como la Asociación del Fútbol Argentino.

Si esto es el fútbol ahora, prefiero que el torneo no empiece. 

Franco López Larrañaga


martes, 9 de agosto de 2016

Cuando se odia lo que no se conoce

El gran héroe del día, Julio Alsogaray

Este martes 9 de agosto se convirtió en el Día del Yachting... ¿Del qué?

Existen momentos en la vida de una persona (ocasionalmente de un adolescente) donde uno tiene que decidir qué le va a deparar el futuro. La simple dicotomía entre seguir estudiando o continuar con los entrenamientos para convertirse en un deportista de elite socaba cada hebra del cuerpo hasta que se toma la decisión final. El extenso entrenamiento, cansancio físico, sacrificios. Todas estas cuestiones pasan por la mente de los jóvenes que tienen en su poder la dificil tarea de elegir. Muchos optan por la "salida fácil". Pensar que no vas a poder salir más con amigos o vas a tener que ahorrar algunas con tu novio o novia, suelen pesar más que las cuestiones deportivas, sobre todo en un momento de la vida donde no se piensa en casi nada más que eso. Otros, en cambio, toman la decisión honrosa, la que los puede poner en la gloria. 

Julio Alsogaray y, mucho tiempo después, Facundo Olezza decidieron esta última. Buscaban -y buscan- sobresalir en lo que hacen. Ser exitosos a través del umbral del deporte. Y hoy lo lograron, aunque muchos los juzguen a partír del desconocimiento y la ignorancia.

Alsogaray, luego de tres carreras muy buenas, pudo ganar su primera regata (la cuarta) en estos Juegos Olímpicos de Río 2016 en la Clase Laser. Facundo Olezza, en cambio, se impuso en la primera regata de la Clase Finn. Ambos se desempeñan en un deporte que pocos aceptan como tal: el yachting.

También conocido como vela, esta actividad está bajo la lupa de los escépticos, ya que en la jerga vulgar, el yachting no se parece en nada a un deporte. Solo parece, aparentemente, una actividad de ocio donde alguien con gran poder adquisitivo, sale a navegar en su embarcación con el simple objetivo de dar un lindo paseo por una bahía bonita. No se trataría de ganarle a alguien o perder.

Nadie mejor que estos dos deportistas, que representan al país en la máxima competición deportiva a nivel mundial, para explicar que esto sí se trata de una contienda entre varios botes y el que primero pasa la línea de boyas es el triunfador.

Igual. estoy completamente seguro que esos mismos escépticos del yachting, que no reconocen el mismo como deporte y lo critican a destajo, nunca practicaron un deporte para vivir la adrenalina que genera. Además, es evidente que hoy al menos apretaron el puño al enterarse que Olezza y Alsogaray habían triunfado en la disciplina que reprueban.

Franco López Larrañaga

domingo, 7 de agosto de 2016

Liberen a la bestia

Del Potro, el nombre del día

El kraken, esa bestia imponente que surgía de las profundidades del mar para atacar los barcos del enemigo en las sagas de la mitología escandinava y en algunas historias escritas por H. P. Lovecraft hace casi un siglo, volvió a aparecer. Temible. En Río.


La jornada nos deparaba desánimos, desesperanza, lamentos e incertidumbres. La delegación argentina había tenido un día para el olvido. Lo de Paula Pareto (oro, ayer, en Judo) fue tan fervoroso como reciente. Apenas había comenzado el Juego Olímpico y Argentina se regocijaba con una medalla de oro. Pero esa, la de "liderar" el medallero, no es la realidad en que debemos creer. Argentina, a sangre y pulmón, no es una nación potente en los JJOO, por lo que días como hoy son más frecuentes que días como el de ayer. Sin embargo, cuando el sol se puso en el horizonte (que irónico), los rendimientos comenzaron a resurgir.

Al que madrugó al compás de la actividad olímpica, seguro se le escapó un insulto al aire. Para comenzar, la regata de Lucía Palermo fue reprogramada y posteriormente suspendida por las inclemencias climáticas en la Lagoa Rodrigo de Freitas (mismo motivo por el cual se retrasó la actividad tenística). Fernando Borello, en su debut olímpico en Tiro (modalidad fosa), tuvo un día para el olvido. Con un puntaje de 61 sobre 75, quedó 32° y es muy dificil que pase a una nueva instancia. Ailén Valente, la joven representante en gimnasia artística, tuvo dificultades en los ejercicios de suelo y viga de equilibrios y quedó 20° en el all-around. El boxeo, con dos participaciones el día de hoy, no pudo avanzar. Ni Palmetta primero ni Perrín después pudieron vencer a sus oponentes y se despidieron de la competencia. Sebastián Rossi no tuvo una buena actuación en Canotaje Slalom, Delbonis cayó estrepitósamente ante Rafael Nadal y el seleccionado de handball masculino fue superado en un durísimo encuentro ante una de las potencias mundiales: Dinamarca.

Todas negras. Hasta que el cielo se volvió de ese color. El primer festejo argentino del día tardó aproximadamente 10 horas. Y lo permitió el endeble seleccionado de fútbol. Venció a Argelia 2-1 con goles de Ángel Correa y Jonathan Calleri y se acomodó en un grupo muy complicado. Ahora deberán vencer a Honduras el miércoles para acceder a los cuartos de final.

Pero lo brillante, lo sorprendente, lo anecdótico e increíble sucedió en la cancha central del Centro Olímpico de Tenis. Del Potro llegaba un poco "dulce" tras la victoria obtenida en el dobles ayer (de pareja con Máximo Gonzalez), pero con mucho por mejorar y con poca actividad previa a los Juegos. Encima, enfrente tenía al imbatible, a aquel jugador que perdió solo quince partidos en los últimos tres años (tres este año), el número uno del mundo, Novak Djokovic. El serbio no solo era el favorito, sino que era el máximo aspirante a la medalla dorada. 

Pero alguien, no se quién pero gracias a Dios que lo hizo, liberó a la bestia. Aquella de 2012. Y el héroe de todos cayó ante el mejor.


La mitología vikinga le daba al mar, un guardián. Con una forma discontinua y no muy clara (algunos aseguran que era un calamar gigante), el kraken solo era liberado de las profundidades por los dioses cuando la situación lo ameritaba. Aquí existe una situación similar. Del Potro se encontró durante casi tres años en las profundidades, en el infortunio de tener que operarse numerosas veces, en las penumbras de su carrera. Pero alguien (yo creo que él mismo) lo "liberó". Surgió en el momento que menos se esperaba y batió al "héroe" de la película. Djokovic siempre fue una super estrella líder en venta de entradas en todos los torneos del mundo. La gente va a verlo a él y ese partenaire de turno que juega en su contra y sufre sus maravillas. Aquí sería Djokovic el héroe de la narración épica. Y Del Potro sería esa bestia que lo doblega y lo deja sin respuestas. Fue una exhibición del mejor tenis. Hacía muchísimo tiempo no se veía un partido así. El argentino triunfó por 7-6 (7-4 en el tie-break) y 7-6 (7-2), en 2 horas y 27 minutos de juego y lo festejó como una medalla, cuando "solo" pasó primera ronda.

Ahora, el tandilense enfrentará mañana al portugués Joao Sousa, que hoy venció al holandés Robin Haase por 6-1 y 7-5. Una mala, será a las 14 horas, lo que indica que el argentino tendrá poco tiempo de recuperación. Pero nada le quita lo bailado a Delpo.

Del Potro, está claro que no es una bestia marina. No es un calamar, pero sí es gigante

Franco López Larrañaga

sábado, 6 de agosto de 2016

El oxímoron de la "Pequeña Gigante"

Pareto, luego de ganar la medalla de oro en Rio 2016

Pedro Calderón de la Barca decía, hace casi cinco siglos, que la vida es sueño y los sueños, sueños son... Lo decía este poeta español, pero lo explica mejor una doctora de Tigre.

Y un día se podrá decir que, durante toda la tarde del 6 de agosto de 2016, Argentina estuvo en la cima del medallero olímpico. Pero como no nos basta con esa admirable anécdota, le sumamos otra: Argentina, primera en la tabla de preseas gracias a un título femenino individual, el primero en la historia de nuestra delegación.

El sueño de Paula Pareto, que parecía haber alcanzado la gloria máxima en Beijing ocho años atrás cuando se subía al podio con 22 años al lograr la medalla de bronce, hoy nos demostró a todos que todavía había más hilo en el carretel y que no estaba todo dicho. Un día en que -pobre- Fernanda Russo nos había hecho emocionar, no solo por sus lágrimas sino por la carrera que tiene por delante (solo tiene 16 años), otra mujer, otra pequeña pero en su contextura, se robó todos los aplausos de un Arena Carioca 2 que, durante su primer combate ante la rusa Dolgova, la había abucheado fuertemente. Nada que hacer contra la rivalidad que el fútbol generó entre argentinos y brasileros. 

Pasó en cuartos de final a la húngara Eva Csernoviczki, que había demostrado fuertes gestos de dolor en su pierna durante el combate, y venció de forma ampliamente sufrida al "cuco" de la competencia, la japonesa Ami Kondo, por waza-ari. El asalto restante era el de menos presión, puesto que ya tenía en su poder la medalla que había venido a buscar ¿o no? Nada fue suficiente para la "doctora del Tigre". Le tocó contra una rival que no tenía pretenciones de final olímpica, como la coreana Bok-yeong Jeong, pero resultó ser tan dura como lo había sido Kondo y tan complicada como se lo esperaba. Sin embargo, la enorme defensa de la "Peque", le permitió mantener el score de la asiática en cero y, con un lance magnífico, se aseguró el único título olímpico femenino en la historia de nuestro país.

Casi como un juguetón oxímoron, la pequeña gigante de la delegación argentina, se robó todas las miradas y todos los abrazos de nuestro pueblo un día en el que también Brian Rosso clasificó a cuartos de final en su regata (remo - single sculls) y el tándem Del Potro-Gonzalez, la "pareja dispareja" de Tandil, venció a una dupla experimentada como la de los australianos Chris Guccione y John Peers (tenis - dobles masculino). Nada le quita lo bailado a la doctora que "atendió" a sus contrincantes en el tatami y nos hizo emocionar, en el primer título que, esperemos, no sea el único de estos Juegos.

El Domingo de la delegación

Argentina, que tuvo un día 1 con alta carga emotiva y con competencias constantes en todos los puntos de Rio de Janeiro, volverá a vivir un día similar en la jornada de mañana. Aquí, el cronograma, con algunos horarios aproximados o sin confirmar, de la delegación argentina para el domingo 7/8:

      9:10hs: Remo femenino: Single sculls: Repechaje: Lucia Palermo
-         9:30hs: Tiro masculino: Fosa (Preliminares): Fernando Borello
-         11:30hs: Gimnasia artística: All-Around femenino (preliminares): Ailén Valente
-         12hs: Boxeo (-69 kg): Preliminares: Alberto Palmetta (ARG) v Tuvshinbat Byamba (MGL)
-         12:30hs: Tenis: Singles masculino: Federico Delbonis (ARG) v Rafael Nadal (ESP)
-         12:40hs: Canotaje slalom: C1 – Preliminares – Heat 1: Sebastián Rossi
-         13:29hs: Natación masculina: 200m libres (Preliminares): Federico Grabich
-         14:40hs: Canotaje slalom: C1 – Preliminares – Heat 2: Sebastián Rossi
-         14:40hs: Handball masculino: Argentina v Dinamarca
-         16:45hs: Tenis: Singles masculino: J.M. del Potro (ARG) v Novak Djokovic (SRB)
-         17:15hs: Boxeo (-60 kg): Preliminares: Ignacio Perrin (ARG) v Amnat Ruenroeng (THA)
-         18hs: Fútbol masculino: Argentina v Argelia
-         22:05hs: Natación masculina: 200m libres: Semifinales: Federico Grabich
-         22:30hs: Básquet masculino: Argentina v Nigeria
-         22:35hs: Vóley masculino: Argentina v Irán

El horario escrito en cursiva es el estimativo, en caso de que el deportista pase a la siguiente ronda.

Franco López Larrañaga
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viernes, 5 de agosto de 2016

Se declara oficialmente abiertos los Juegos Olímpicos


Se terminó la espera. Aquel maldito impasse de cuatro años (1454 días exactamente) quedó en el camino. Ya es historia. 

No hay que aferrarse mas a la esperanza de que los días y las noches crezcan, lleguen a su auge y mueran rapidamente para que todo suceda de manera más acelerada. Ahora pregonamos que ocurra todo lo contrario. Queremos parar el reloj. Que no pase más el tiempo.

Porque 16 días de actividad, aunque no lo crean, son 16 días en la vida de cada uno de nosotros, y esa cantidad de soles en cualquier otro ámbito, pasa sin pena ni gloria. Acá buscamos lo imposible. Que el tiempo se detenga en Rio de Janeiro, nos deje disfrutar, admirar y alentar a los más maravillosos atletas de todo el mundo. Porque eso corre por las venas de los que, como yo, amamos el espíritu olímpico.

La Ceremonia de Inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio 2016 se llevó a cabo hace minutos en el mítico Estadio Maracana. Algo llamativo teniendo en cuenta que, exceptuando el fútbol, no verá acción en estas dos semanas de competencia. Pero no podemos ser necios y no aceptar que el "gigante" de acero estuvo más que a la altura de la trascendencia de un evento de este calibre.

Los juegos de fuegos artificiales, sobre todo teniendo como epicentro el techo que fue colocado hace no mucho tiempo, las caracterizaciones autóctonas y las magníficas proyecciones del terreno le dieron a esta ceremonia un tinte extremadamente occidental, cálido y fascinante. Las representaciones sobre la historia de Brasil, la llegada de los colonos portugueses y su posterior globalización, contribuyeron para dar a conocer la idiosincrasia verde-amarela a aquellos "ignorantes" de la cultura carioca.

El emocionante aunque siempre tedioso Desfile de Naciones se llevó a cabo en un absoluto clima olímpico. La delegación argentina salió en el décimo primer lugar y, como es una costumbre en cada Juego Olímpico, tuvo que esperar más de una hora para que terminen de desfilar el resto de los países participantes.

Luego del desfile, llegó el momento de los siempre monótonos y altamente demagógicos discursos de las entidades competentes, tanto del Comité Olímpico Internacional como del alborotado gobierno local. Carlos Nuzman, Presidente del Comité Organizador de Rio 2016, dio un discurso que, en la previa, se esperaba un poco más extenso pero igual de populista de lo que fue. Luego, le cedió el micrófono al director del COI, Thomas Bach, quien destacó la importancia de que el mundo siga manteniendo la estirpe que caracteriza al movimiento olímpico. Posteriormente, se homenajeó, en una muy emotiva recepción, al ex fondista keniata Kipchoge Keino. Por último, una destacada silbatina se hizo escuchar a la hora en que el polémico mandatario brasilero Michel Temer oficializaba la apertura de los primeros Juegos a realizarse en Sudamérica.

Una de las mayores sorpresas se dio sobre el final de la Ceremonia, cuando el ex maratonista Vanderlei de Lima, medallista de bronce en la maratón de Atenas 2004, encendió un altamente llamativo y muy bello pebetero híbrido (el cual reflejaba la llama olímpica a través de espejos giratorios). La extrañeza surgió a partir de que Vanderlei de Lima no era una de las máximas opciones a la hora de nombrar al siempre misterioso último relevista. Se había hablado de Gustavo Kuerten, quien fue el que ingresó la llama olímpica al Estadio Maracana, del nadador Cesar Cielo y del velero Robert Scheidt, quien realizó la Jura de los Atletas.

Finalmente, la Ceremonia del que todo el mundo hablaría durante meses si no fuera porque la competencia arranca rapidamente, demostró estar a la altura esperada por el Comite Olímpico Internacional. Más austera que las de Beijing y Londres pero con muchísimo más color y dinamismo, la Ceremonia de Rio ha demostrado que Sudamérica no es solo el apéndice del mapa.

Franco López Larrañaga
@FrancoLopez8