domingo, 7 de agosto de 2016

Liberen a la bestia

Del Potro, el nombre del día

El kraken, esa bestia imponente que surgía de las profundidades del mar para atacar los barcos del enemigo en las sagas de la mitología escandinava y en algunas historias escritas por H. P. Lovecraft hace casi un siglo, volvió a aparecer. Temible. En Río.


La jornada nos deparaba desánimos, desesperanza, lamentos e incertidumbres. La delegación argentina había tenido un día para el olvido. Lo de Paula Pareto (oro, ayer, en Judo) fue tan fervoroso como reciente. Apenas había comenzado el Juego Olímpico y Argentina se regocijaba con una medalla de oro. Pero esa, la de "liderar" el medallero, no es la realidad en que debemos creer. Argentina, a sangre y pulmón, no es una nación potente en los JJOO, por lo que días como hoy son más frecuentes que días como el de ayer. Sin embargo, cuando el sol se puso en el horizonte (que irónico), los rendimientos comenzaron a resurgir.

Al que madrugó al compás de la actividad olímpica, seguro se le escapó un insulto al aire. Para comenzar, la regata de Lucía Palermo fue reprogramada y posteriormente suspendida por las inclemencias climáticas en la Lagoa Rodrigo de Freitas (mismo motivo por el cual se retrasó la actividad tenística). Fernando Borello, en su debut olímpico en Tiro (modalidad fosa), tuvo un día para el olvido. Con un puntaje de 61 sobre 75, quedó 32° y es muy dificil que pase a una nueva instancia. Ailén Valente, la joven representante en gimnasia artística, tuvo dificultades en los ejercicios de suelo y viga de equilibrios y quedó 20° en el all-around. El boxeo, con dos participaciones el día de hoy, no pudo avanzar. Ni Palmetta primero ni Perrín después pudieron vencer a sus oponentes y se despidieron de la competencia. Sebastián Rossi no tuvo una buena actuación en Canotaje Slalom, Delbonis cayó estrepitósamente ante Rafael Nadal y el seleccionado de handball masculino fue superado en un durísimo encuentro ante una de las potencias mundiales: Dinamarca.

Todas negras. Hasta que el cielo se volvió de ese color. El primer festejo argentino del día tardó aproximadamente 10 horas. Y lo permitió el endeble seleccionado de fútbol. Venció a Argelia 2-1 con goles de Ángel Correa y Jonathan Calleri y se acomodó en un grupo muy complicado. Ahora deberán vencer a Honduras el miércoles para acceder a los cuartos de final.

Pero lo brillante, lo sorprendente, lo anecdótico e increíble sucedió en la cancha central del Centro Olímpico de Tenis. Del Potro llegaba un poco "dulce" tras la victoria obtenida en el dobles ayer (de pareja con Máximo Gonzalez), pero con mucho por mejorar y con poca actividad previa a los Juegos. Encima, enfrente tenía al imbatible, a aquel jugador que perdió solo quince partidos en los últimos tres años (tres este año), el número uno del mundo, Novak Djokovic. El serbio no solo era el favorito, sino que era el máximo aspirante a la medalla dorada. 

Pero alguien, no se quién pero gracias a Dios que lo hizo, liberó a la bestia. Aquella de 2012. Y el héroe de todos cayó ante el mejor.


La mitología vikinga le daba al mar, un guardián. Con una forma discontinua y no muy clara (algunos aseguran que era un calamar gigante), el kraken solo era liberado de las profundidades por los dioses cuando la situación lo ameritaba. Aquí existe una situación similar. Del Potro se encontró durante casi tres años en las profundidades, en el infortunio de tener que operarse numerosas veces, en las penumbras de su carrera. Pero alguien (yo creo que él mismo) lo "liberó". Surgió en el momento que menos se esperaba y batió al "héroe" de la película. Djokovic siempre fue una super estrella líder en venta de entradas en todos los torneos del mundo. La gente va a verlo a él y ese partenaire de turno que juega en su contra y sufre sus maravillas. Aquí sería Djokovic el héroe de la narración épica. Y Del Potro sería esa bestia que lo doblega y lo deja sin respuestas. Fue una exhibición del mejor tenis. Hacía muchísimo tiempo no se veía un partido así. El argentino triunfó por 7-6 (7-4 en el tie-break) y 7-6 (7-2), en 2 horas y 27 minutos de juego y lo festejó como una medalla, cuando "solo" pasó primera ronda.

Ahora, el tandilense enfrentará mañana al portugués Joao Sousa, que hoy venció al holandés Robin Haase por 6-1 y 7-5. Una mala, será a las 14 horas, lo que indica que el argentino tendrá poco tiempo de recuperación. Pero nada le quita lo bailado a Delpo.

Del Potro, está claro que no es una bestia marina. No es un calamar, pero sí es gigante

Franco López Larrañaga

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