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| La desazón primó por sobre el talento. Argentina eliminada |
Como era de esperarse, los "gordos del escritorio" destrozaron, una vez más, el fútbol argentino. Esta vez con efecto tardío. La hecatombe que parece no tener fin, no tuvo epicentro en Brasilia con la derrota del Sub-23, sino en Viamonte 1366, y hace unos meses atrás.
¿Quién le iba a pedir algo a esta selección amorfa, debilitada y tan endeble como la asociación que que la regula? Con suerte y con algunos méritos, como el de Julio Olarticoechea, Argentina renunció a la posibilidad vergonzosa de no ir a los Juegos Olímpicos. Armó un plantel con lo que pudo, tuvo y le dieron. Comenzó los entrenamiento con solo ocho jugadores. Se preparó a contrarreloj, con un viaje a Norteamérica para jugar unos partidos amistosos en el medio y con la incertidumbre a flor de piel.
Si un equipo no cedía a sus jugadores, otros no cedían a los suyos. Con esta realidad, ¿cómo convences a las potencias de Europa para que dejen viajar a sus figuras como Dybala o Icardi? Argentina vivió de milagro durante estos últimos años. "Nada bien" significa ningún resultado positivo. Es elemental, si un edificio se empieza a construir por su techo, nada va a resultar productivo. Las "obras" de AFA son lo mismo. El "no hacer" corresponde a malos rendimientos. Como se mencionó en la transmisión del empate de hoy entre Argentina y Honduras, que eliminó al seleccionado de los Juegos Olimpicos, "En Argentina dependemos de milagros". Y tiene razón Ariel Senosiain. Argentina llegó a tres finales consecutivas (dos en Copa América y una mundial) por milagros. Milagros individuales. La magia de Messi y alguna que otra habilidad propia de Mascherano, Lavezzi, Di María y demás. Pero nunca se hicieron las cosas para que se mereciera institucionalmente llegar a conseguir esos logros.
Crónica de una muerte anunciada, no el seleccionado Sub-23 que cayó en Brasil y quedó eliminado del Juego Olímpico, ese que lo había visto de color dorado tanto en Atenas 2004 como en Beijing 2008. Crónica de una muerte anunciada, no los jugadores que conformaron el plantel que viajó a Río, porque aunque tuvo graves problemas en defensa y en concreción de jugadas claras de gol, está compuesto por jugadores de gran cálidad técnica, de los cuales es muy posible que algunos participen del Seleccionado Mayor en unos años. Crónica de una muerte anunciada, no el cuerpo técnico liderado por Julio Olarticoechea, porque aunque no pudo ensamblar un buen equipo, ni supo mostrar sus cualidades y plasmarlas en la cancha, se hizo cargo de un fierro caliente (el más caliente de todos) y dio la cara en el momento que ninguno, incluido los divos del fútbol argentino como Simeone, Bielsa y Sampaoli, quiso tomar las riendas de esta carreta sin ruedas que significa la selección nacional de fútbol. Crónica de una muerte anunciada, SI al fútbol argentino en general y causado por los mal llamados dirigentes que lucran con la desgracia deportiva, por los tacaños que presiden clubes y que solo buscan el beneficio personal, por los amarretes del deporte que se regocijan frente a las cámaras pero cuando tienen que depositar 75 votos en una urna, depositan 76, por los mafiosos que pregonan el "se hace como yo digo o no se hace".
Si el fútbol, de ahora en más va a ser eso, permitanme disentir con la "opinión del pueblo" y decir que es totalmente meritorio que hallamos quedado afuera de la lucha por medallas en estos Juegos Olímpicos y que un evento de trascendencia mundial como el Mundial de Rusia 2018 no tiene por qué tener entre sus participantes a una asociación tan vacía de ética, moral y resguardo como la Asociación del Fútbol Argentino.
Si esto es el fútbol ahora, prefiero que el torneo no empiece.
Franco López Larrañaga

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