Se terminó la espera. Aquel maldito impasse de cuatro años (1454 días exactamente) quedó en el camino. Ya es historia.
No hay que aferrarse mas a la esperanza de que los días y las noches crezcan, lleguen a su auge y mueran rapidamente para que todo suceda de manera más acelerada. Ahora pregonamos que ocurra todo lo contrario. Queremos parar el reloj. Que no pase más el tiempo.Porque 16 días de actividad, aunque no lo crean, son 16 días en la vida de cada uno de nosotros, y esa cantidad de soles en cualquier otro ámbito, pasa sin pena ni gloria. Acá buscamos lo imposible. Que el tiempo se detenga en Rio de Janeiro, nos deje disfrutar, admirar y alentar a los más maravillosos atletas de todo el mundo. Porque eso corre por las venas de los que, como yo, amamos el espíritu olímpico.
La Ceremonia de Inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio 2016 se llevó a cabo hace minutos en el mítico Estadio Maracana. Algo llamativo teniendo en cuenta que, exceptuando el fútbol, no verá acción en estas dos semanas de competencia. Pero no podemos ser necios y no aceptar que el "gigante" de acero estuvo más que a la altura de la trascendencia de un evento de este calibre.
Los juegos de fuegos artificiales, sobre todo teniendo como epicentro el techo que fue colocado hace no mucho tiempo, las caracterizaciones autóctonas y las magníficas proyecciones del terreno le dieron a esta ceremonia un tinte extremadamente occidental, cálido y fascinante. Las representaciones sobre la historia de Brasil, la llegada de los colonos portugueses y su posterior globalización, contribuyeron para dar a conocer la idiosincrasia verde-amarela a aquellos "ignorantes" de la cultura carioca.
El emocionante aunque siempre tedioso Desfile de Naciones se llevó a cabo en un absoluto clima olímpico. La delegación argentina salió en el décimo primer lugar y, como es una costumbre en cada Juego Olímpico, tuvo que esperar más de una hora para que terminen de desfilar el resto de los países participantes.
Luego del desfile, llegó el momento de los siempre monótonos y altamente demagógicos discursos de las entidades competentes, tanto del Comité Olímpico Internacional como del alborotado gobierno local. Carlos Nuzman, Presidente del Comité Organizador de Rio 2016, dio un discurso que, en la previa, se esperaba un poco más extenso pero igual de populista de lo que fue. Luego, le cedió el micrófono al director del COI, Thomas Bach, quien destacó la importancia de que el mundo siga manteniendo la estirpe que caracteriza al movimiento olímpico. Posteriormente, se homenajeó, en una muy emotiva recepción, al ex fondista keniata Kipchoge Keino. Por último, una destacada silbatina se hizo escuchar a la hora en que el polémico mandatario brasilero Michel Temer oficializaba la apertura de los primeros Juegos a realizarse en Sudamérica.
Una de las mayores sorpresas se dio sobre el final de la Ceremonia, cuando el ex maratonista Vanderlei de Lima, medallista de bronce en la maratón de Atenas 2004, encendió un altamente llamativo y muy bello pebetero híbrido (el cual reflejaba la llama olímpica a través de espejos giratorios). La extrañeza surgió a partir de que Vanderlei de Lima no era una de las máximas opciones a la hora de nombrar al siempre misterioso último relevista. Se había hablado de Gustavo Kuerten, quien fue el que ingresó la llama olímpica al Estadio Maracana, del nadador Cesar Cielo y del velero Robert Scheidt, quien realizó la Jura de los Atletas.
Finalmente, la Ceremonia del que todo el mundo hablaría durante meses si no fuera porque la competencia arranca rapidamente, demostró estar a la altura esperada por el Comite Olímpico Internacional. Más austera que las de Beijing y Londres pero con muchísimo más color y dinamismo, la Ceremonia de Rio ha demostrado que Sudamérica no es solo el apéndice del mapa.
Franco López Larrañaga
@FrancoLopez8

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