miércoles, 3 de agosto de 2016

Medallas ¿de oro?

Las codiciadas medallas olímpicas de Rio 2016

Desde que somos chicos admiramos las grandes proezas de los más maravillosos deportistas, quienes se desvivían por conseguir el ansiado objetivo de consagrarse en un Juego Olímpico y así, colgarse una medalla. ¿Pero ellos sabían que era una farsa?

La ceremonia más esperada de un Juego Olímpico -además de la de Apertura- resulta ser la "coronación". Cuando el esfuerzo que un atleta realizó durante cuatro años da sus frutos en plena competencia y se queda con alguna medalla -no importa cuál sea el color de esta- se ofrece al espectador una visión de la emoción humana en estado puro y divisible a flor de piel. Casi nada puede emular a un deportista subido a un podio olímpico con una medalla colgando de su cuello. 

Pero los "mortales", que nos fascinamos y disfrutamos del simple hecho de mirar cómo los expertos compiten entre si para definir quién es el mejor de su disciplina, somos víctimas de una "realidad diversificada". Las medallas por la que los atletas dan lo máximo no son confeccionadas con los metales a los que hacen alusión.

Más de uno dirá que soy un fanático de las teorías conspirativas, pero nada más alejado de la realidad. Las medallas de oro confeccionadas para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016 NO son de oro. Aunque tienen una pequeña fracción de este compuesto, casi todo el metal está hecho de plata en conjunción con otros elementos como el cobre y el estaño. El 92,5 por ciento de las medallas de oro están hechos con estos compuestos y solo el 7,5 por ciento contiene oro verdadero, el cual solamente se emplea para recubrir la presea y así "darle" el color dorado. Solo se trata de un baño de oro.

La medalla plateada, por su parte, se puede conocer vulgarmente como la más genuina de las medallas olímpicas. Confeccionada por un 92,5 por ciento del metal al que hace referencia, la de plata es una verdadera pieza artística auténtica. El porcentaje restante se utiliza para solidificar la plata empleada en la medalla, ya que este elemento resulta ser un metal blando que tiene que entrar en contacto con otros "duros" para que se llegue a una parte compacta. Estos materiales restantes suelen ser estaño, cobre y zinc.

La de bronce solo le debe su nombre al color con el que está representado. Está fabricada con un acabado casi total de cobre (97 %), que se completa con un 2,5 por ciento de estaño y un 0,5 por ciento de zinc. En este caso, el cobre utilizado para elaborar las medallas de bronce en Rio es el mismo que se utiliza para manufacturar las monedas en Brasil.

Si creían que las medallas estaban compuestas por su material correspondiente, ya conocen la realidad. Los medallistas de oro no se harán millonarios si decidieran venderlas, ya que el valor aproximado de este metal -en Rio 2016- es de 600 dólares, teniendo en cuenta que el peso del metal a entregar a los atletas es de medio kilo (494 gramos de plata y 6 gramos de oro).

Las últimas medallas "ricas" se entregaron en los Juegos Olímpicos de Estocolmo en 1912, cuando se concedieron las últimas compuestas por oro puro sólido al cien por ciento. Atletas como Duke Kahanamoku (Natación - 100m libres), Hannes Kolehmainen (Atletismo - 5mil, 10mil mts y cross-country) y Jim Thorpe (Pentatlón y Decatlón) pudieron volverse aun más adinerados si hubiesen vendido aquella presea que, en realidad, para ellos, significaba mucho más que un metal poderoso.

Franco López Larrañaga

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